DOS HERRAMIENTAS ÚTILES PARA LA INVESTIGACIÓN DE PROBLEMAS SOCIALES EDUCATIVOS

Stenhouse asegura que la etnografía permite amalgamar la investigación y la práctica con la creación de maestros investigadores

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No cabe duda que cada experiencia vivida nos deja un aprendizaje, sobre todo cuando se tiene la disposición al mismo, el interés, y las condiciones son propicias para que esto suceda; a una semana de haber abierto este blog, tras la publicación de mi primer entrada sobre “Educación y Manejo de Emociones” y el intercambio de opiniones del mismo con mis compañeros de maestría, compañeros de trabajo y directivos, puedo aseverar que el panorama de mi idea de investigación se ha ampliado y ha desarrollado nuevas perspectivas de intervención..

Uno de los aspectos que han permitido el conocimiento de esta nueva perspectiva es las lecturas sugeridas por la doctora Marai Colmenares y el doctor Francisco Morfin a través de las cuales me hicieron indagar, conocer y reflexionar sobre temas de vital importancia para el ejercicio de la investigación docente, tópico que sorpresivamente es carente en el lugar que me desempeño laboralmente y su existencia es mínima en el sector educativo público de educación básica.

Los conocimientos que tenía sobre la investigación hasta el momento han sido productivos más no suficientes debido a que la mayoría de ellos se centran en investigaciones rigurosas, netamente metodológicas y que no trascienden más allá de requisitos institucionales para acreditar algún curso, licenciatura o bien la propia materia de metodología de la investigación; sin embargo, hoy me encuentro ante una nueva dinámica de investigación en la que se centra al docente como investigador al mismo tiempo que juega rol como partícipe del grupo estudiado; de esta manera es cómo en estas líneas rescataré lo que desde mi perspectiva son los aspectos más importantes de esta investigación denominada etnográfica.

Uno de los aspectos más importantes de la etnografía, es precisamente el comentario de Stenhouse quien asegura que la etnografía permite amalgamar la investigación y la práctica con la creación de los maestros investigadores, ya que al ser un tipo de investigación que permite conocer los estilos de vida, las problemáticas y la descripción de un grupo de individuos pero no visto desde el contexto o el exterior sino dentro de la propia comunidad, en este sentido, el maestro puede desarrollar su papel de investigador etnográfico al ser parte de la misma comunidad que se desea investigar, es precisamente este aspecto el que considero el más valioso de todos; ver lo que sucede como miembro y a la vez como observador.

Otro de los rubros más importantes de la etnografía es la posición en la que sitúa al maestro como investigador, rescata fundamentalmente su capacidad de observación de los participantes y su habilidad de entrevistador sin necesidad de ser versado en cuestiones metodológicas, es aquí donde también entra la afirmación de Harris y Shulma en la que expresan que el maestro nace no se hace, sumando desde luego otras habilidades únicas como su capacidad de dramatismo, relacionarse con la gente o bien su capacidad de contar historias.

Me resulta muy interesante este tipo de investigación etnográfica porque supone una serie de actividades en las que los docentes como investigadores, al mismo tiempo se convierten en sociólogos que estudian los factores sociales de relación dentro de las comunidades educativas con algún problema en específico, considero enriquecedor la posibilidad que el docente tiene para resolver un problema mediante el desarrollo de un proyecto de intervención pero sin ser un agente externo, por el contrario, al ser parte de la misma comunidad investigada y no solo conocer el problema desde la perspectiva de los integrantes de dicho espacio, sino también desde sus vivencias personales.

Un penúltimo aspecto que me gustaría rescatar de la etnografía es la diversidad de temas que puede investigar desde su perspectiva como investigador – participante del problema, entre los que rescato los problemas de aprendizaje de los alumnos, sus contextos familiares y su repercusión en la escuela, el lenguaje como mecanismo de aprendizaje y desde luego todos aquellos que vinculen al estudiante con sus procesos de enseñanza aprendizaje; finalmente me gustaría concluir esta parte con la reflexión de Woods, “aunque la etnografía habla de una participación personal trabajar en equipos siempre es enriquecedor”.

Ahora ha llegado el momento de hablar sobre la investigación – acción, tema que desde mi punto de vista guarda una estrecha relación con la etnografía, principalmente al considerar la aplicación real de los estudios de investigación en el entorno seleccionado;  definiciones sobre este tema son variadas, sin embargo todas convergen en la necesidad de realizar investigaciones de tipo social para mejorar la calidad, la comprensión y las acciones de una organización; si lo aterrizamos en el sector educativo, se vincula directamente a la investigación etnográfica pues ambas buscan la mejora y plantean el papel del maestro como investigador, agente de cambio, participante de la comunidad y la posibilidad de aplicar los resultados de la investigación.

Una condición que considero relevante de la investigación acción es sus características en las que se encuentran el ser participativa, reflexiva y cualitativa, sin embargo me gustaría profundizar en la cualitativa ya que esta característica rompe con la mayoría de los diversos tipos de investigación en la que siempre se buscan resultados duros y numéricos, y esta, hace especial énfasis en valorar más las cualidades de la investigación y los resultados que los propios números; lo anterior considero es parte de su propia naturaleza como tipo de investigación de índole social.

El aspecto que considero más importante de la investigación – acción, es precisamente las implicaciones que tiene llevarla a cabo, en especial el sugerirle al investigador que reflexione sobre su propia práctica, tome acción sobre ella y publique los resultados para socializarlos en la comunidad; por otra parte, me interesa la idea que este tipo de investigación tiene para ser institucionalizada pues creo que al hacerlo, se podrían lograr mejoras de los problemas a los que se enfrentan las organizaciones educativas.

Tras haberse ampliado mi conocimiento sobre la etnografía y la investigación – acción, considero que ambas se relacionan estrechamente y al unirlas creo se pueden obtener resultados interesantes a los problemas que aquejan a las organizaciones,  pero lo que vislumbro como más interesante es la posibilidad que plantean de aplicar los resultados de la investigación a los grupos que fueron investigados, es precisamente una de las características primordiales de ambas, ya que las dos establecen la necesidad de que el investigador sea participe del grupo que se investiga y que también aplique los resultados.

Otro aspecto que las hace parecidas es su estilo menos metodológico, pero si más social y cualitativo, de ahí que vinculen las prácticas educativas a la reflexión y al estudio de los propios comportamientos de las personas, su lenguaje y su contexto en el que se desarrollan; de igual manera ambas se parecen en buscar la interpretación de las prácticas sociales (indagación), para cambiarlas (acción) y mejorarlas (propósito).

Ahora bien, ya hablé un poco a cerca de la investigación etnográfica y la investigación – acción, es momento de hablar sobre una de las herramientas más importantes para la recolección de datos e información de los involucrados en la institución donde se investiga el problema, me refiero a la entrevista etnográfica, en este sentido, me gustaría decir que su aplicación y preparación es muy sencilla pues se centra principalmente en la relación de confianza y afinidad que debe tener el entrevistador con el entrevistado; desde esta perspectiva, de lo primero que debemos ser conscientes es que para obtener una información de calidad  se depende de la relación de confianza que tengamos con el entrevistado, por eso debemos de crearla mediante un ambiente de cooperación, atención y valoración de lo que se dice.

El siguiente paso de su preparación es conversar con el entrevistado sobre temas irrelevantes para que se sienta cómodo y poco a poco guiar la entrevista hacia nuestras preguntas objetivo, esto de igual manera generará confianza y podremos entrar entonces en materia de investigación, una vez empezadas las preguntas debemos escuchar y prestar atención a lo que dice el entrevistado, ser sensible a sus opiniones y repetir lo que nos ha dicho para comprobar la veracidad de la información, conforme transcurre el tiempo de entrevista la situación será de confianza y podremos estar inmersos en un diálogo que aporta información y no propiamente en una entrevista.

Antes del proceso anterior es preciso que como investigadores seleccionemos el tipo de preguntas que vamos utilizar de acuerdo a lo que planteamos como objetivo y de la misma manera debemos tener a la mano nuestros recursos para el proceso de la misma, tal es el caso de una grabadora, lápiz y papel para tomar notas.

Hasta este momento he discernido acerca de reflexiones sobre lo que es la etnografía, la investigación – acción y cuestiones técnicas como la entrevista, sin embargo, ha llegado el momento de analizar la utilidad que tienen este tipo de investigaciones para el estudio de fenómenos educativos en especial el mío planteado en la primer entrada de mi blog y al inicio de este, me refiero al tema de “Educación y Manejo de Emociones”; en este sentido, puedo aseverar que su utilidad se fundamente básicamente en el tipo de fenómenos que tratan ambos tipos de investigación, aquellos de corte social en los que ven al investigador como actores dentro de la comunidad escolar en la que se presentan los fenómenos educativos.

Considero que la mejor manera de enfrentar un problema es entenderlo y vivirlo, pues así se conoce más de cerca a los involucrados en la problemática, las intervenciones que tienen en ella y el ambiente en el que se desarrolla, en este sentido, este tipo de investigaciones resultan útiles para un problema como el mío en el que se requiere conocer si las emociones y qué tipos de ellas influyen en el aprendizaje de los alumnos de un grupo determinado en una escuela focalizada.

Otro de los aspectos de este tipo de actividades que resulta útil para mi investigación es su característica cualitativa, ya que al querer trabajar con las emociones, están son más valorables que cuantificables; de igual manera estos tipos de investigación sugieren el uso de entrevistas, observaciones, análisis de la cultura, la ideología y el comportamiento de los integrantes de la organización estudiada.

La investigación etnográfica supone el estudio de un problema educativo para resolverlo y mejorar la calidad en la educación, mi idea es precisamente descubrir si las emociones afectan el desempeño de mis alumnos, y considero que aquí entra a la perfección el ejercicio de la investigación – acción; por su parte, finalmente considero que ambos tipos de investigación tienen como fuentes de datos la observación de los participantes, fotografías, documentos y notas de campo por mencionar algunos, en este sentido al ser parte de la comunidad estudiada como lo sugieren tanto la investigación – acción como la investigación etnográfica se pueden obtener con mayor veracidad y vivencia personal dichos recursos informativos.

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