EDUCACIÓN Y MANEJO DE EMOCIONES

“El papel del maestro en las aulas debe cambiar redefiniendo sus procesos y vinculando las relaciones afectivas entre él y sus alumnos”.

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Un día me di cuenta que la educación debe cambiar al mismo tiempo que la sociedad evoluciona, pues de no ser así, seguramente quedaremos atrapados en una esfera de comodidad sin una visión más allá de lo que hasta hoy es conocido, relegados, perdidos y tal vez improductivos.

El modificar los procesos de enseñanza aprendizaje deben de dar respuesta a las nuevas exigencias de los educandos, adaptándose a sus contextos, necesidades e intereses, desde luego sin dejar atrás aquellas prácticas que pese a su tiempo siguen siendo productivas y útiles; revalorar este método no quiere decir que todo debe hacerse de nuevo, si no de retomar lo que funciona y modificar lo que puede mejorarse.

Considero que hoy en día el papel del maestro en las aulas debe cambiar redefiniendo sus métodos y vinculando el proceso educativo a las relaciones afectivas entre él y sus alumnos, veo la necesidad de formar a los estudiantes en un ambiente en el que no solo se atiendan sus necesidades académicas, sino también afectivas, necesidad que vislumbro tras observar que la mayoría de los alumnos con los que trabajo sus problemas de aprendizaje están más vinculados a factores emocionales y conflictos familiares que a su propia capacidad intelectual.

En este sentido, considero que es necesario  romper con los sistemas tradicionales donde el aprendizaje es unidireccional para que sea bidirecional; de la misma manera que atender las emociones de nuestros alumnos porque desde mi perspectiva creo que un alumno feliz será un alumno  despreocupado de lo que le  sucede y ocupado en lo que puede lograr y conseguir.

Educar mediante el manejo de emociones supone una dinámica grupal que englobe los aprendizajes esperados de los alumnos, el desarrollo de sus competencias y desde luego la creación de ambientes sanos de aprendizaje en los que el estudiante se sienta cómodo, comprendido, productivo, escuchado e incluso querido; para que esto suceda es preciso que como docentes nos involucremos en su dinámica emocional y afectiva que implica no solo ser un guía académico, sino también un amigo, confidente y una persona que pueda orientar sus necesidades de afecto y pertenencia.

Plantear la posibilidad de llevar a cabo en el aula un sistema de enseñanza que vincule el aprendizaje y el manejo de las emociones, esta ligado a la indagación de la problemática identificada con quienes nos dedicamos a la docencia, es así como en el afán de mejorar la práctica docente y dialogando entre colegas hemos llegado a la conclusión que el proyecto planteado es una idea que compartimos y consideramos viable para su ejecución.

Quienes nos dedicamos a la educación a diario observamos en nuestras aulas infinidad de problemáticas socio afectivas que merman el desempeño de nuestros alumnos, “en cada grupo hay situaciones de estudiantes  con problemas de desintegración familiar o maltrato físico y psicológico” sus problemas emocionales perjudican su desempeño escolar y en ocasiones motivan otro tipo de conductas violentas o abandono escolar.

Situaciones como estas no solo son percibidas por docentes que pertenecemos a la nueva generación de guías del conocimiento, sino también a aquellos con mayor experiencia y años de servicio que han decidido renovarse en pro del beneficio de sus alumnos; “definitivamente con este proyecto se  ha tocado la parte medular con la que nos enfrentamos los docentes, el desgano, la apatía al estudio y el desinterés de los alumnos debido a sus problemas emocionales, incluso las clases dinámicas no funcionan en este tipo de situaciones pues sus problemas los ciega y no les permite poner atención”.

La dinámica sugerida en este proyecto de intervención educativo en el que planteo modificar los sistemas tradicionales de enseñanza por un nuevo modelo afecto educativo, considero no es algo nuevo pues los problemas emocionales de los alumnos han estado presentes durante muchos años en las aulas, sin embargo, creo que no se les había prestado la atención debida gracias a los estereotipos de rigidez y autoritarismo de los que eran sujetos los alumnos en décadas pasadas.

La evolución de la sociedad, el pensamiento y la creación de nuevos conceptos e ideas como la inclusión, el respeto a la diversidad y la inteligencia emocional, han sido el parte aguas para que las nuevas generaciones de maestros, incluidos aquellos con basta experiencia, nos comprometamos con el manejo de las emociones en nuestros grupos, conscientes de la importancia de un corazón tranquilo y reconfortado para una mente sana.

“Educar prestando especial atención a las emociones de nuestros alumnos es un proyecto humanista muy realista puesto que plantea atender situaciones que enfrentamos continuamente en nuestros grupos y que lamentablemente por cumplir con trámites administrativos o indicaciones metodológicas y mecánicas nos orillan a dejar a un lado el sentir de nuestros alumnos” (Guitrón).

La educación secundaria, nivel educativo en el que me desempeño, es una periodo en el que los estudiantes atraviesan por una etapa muy difícil de cambios psicológicos y hormonales que nos permiten ver las variaciones emocionales producto de la condición de adolescentes de nuestros alumnos, aunado a los conflictos emocionales por los problemas o situaciones familiares que los agobian; es precisamente este antecedente el punto de partida para que nos enfoquemos en sus emociones y así entender sus preocupaciones y distractores para posteriormente buscar estrategias de solución.

“La ausencia de cariño y la proveniencia de hogares desunidos son algunos de los problemas a los que nuestros alumnos se enfrentan y  que en ocasiones ellos mismos no alcanzan a entender, situaciones que merman su aprendizaje al distraerlos de sus actividades académicas; aunado a ello sumamos las prácticas de los docentes que no van acorde a la modernidad, arrojando como resultado un bajo aprendizaje y poco interés por parte de los estudiantes”. (Adaile y Guerrero).

Mejorar la práctica educativa depende de una suma de voluntades, de la disposición de quienes pertenecemos al quehacer educativo y de una preparación  y profesionalización constante de los mismos, educar con emociones es una tarea que se debe realizar pensando en contribuir al desarrollo de las potencialidades de nuestros alumnos, aprovechar sus talentos y atender sus sentimientos; dinámicas como modificar los contextos de las aulas, las metodologías de enseñanza, la innovación, la creatividad y el humanismo son algunos de los aspectos que sugiero como herramientas que integren nuestros nuevos modelos de intervención docente.

2 respuestas a “EDUCACIÓN Y MANEJO DE EMOCIONES

  1. Hola Luis Ramón. El tema es sumamente interesante, y creo que muy actual. Hace algunos meses leí un artículo que habla de que “sin emoción, no hay aprendizaje”. Creo que valdría la pena que empezaras a revisar todo lo que se está diciendo al respecto.
    Ahora, sobre tu tema… no te adelantes tanto y des soluciones. Porque de manera general estás afirmando que “hace falta mejorar las relaciones afectivas”. Okey, esta es la píldora… ¿de qué dolor?

    Vamos a pensar en términos de problema, vamos a reflexionar si el problema es “la ausencia de cariño” o ¿qué?

    Cuando vamos a ver a un médico, es porque tenemos un dolor, pero aunque “intuimos” qué puede ser, no lo sabemos a ciencia cierta. Nos sometemos a una serie de preguntas, a revisiones físicas.. etc.

    En esta primera fase de construcción del problema, es lo que toca: preguntar, revisar, para poder emitir un diagnóstico.

    Te recomiendo que te preguntes: ¿qué es lo que duele (se necesita)? ¿Qué afectaciones sociales, económicas, culturales y/o políticas tiene este problema? ¿De persistir el problema, qué va a suceder? ¿Por qué es importante que se resuelva?
    Hay que seguir preguntándose mucho, hay que seguir compartiendo las reflexiones con los compañeros.

    Te repito el consejo general: no afirmen todavía, mejor cuestionen todo.

    Saludos y nos seguimos leyendo.

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    1. Muchas gracias doctora Marai, en futuros escritos me plantearé preguntas que irán puliendo el objetivo de mi investigación y de igual manera me darán la pauta para ver la viabilidad de la misma; creo que hoy tengo una mejor idea de lo que quiero investigar, así que me comprometo a ver que es lo que me “duele” para ver que produce ese “dolor” y entonces erradicarlo. Nos seguimos leyendo

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